Chicago y su indudable magia para el amor

por | 05/12/2025 - 12:18 PM | Lunas de miel, Principales

La ciudad de los vientos me cautivó desde que la conocí, hace algunos años. Volver a ella me hace sentir afortunada porque su esencia multicultural la convierte en un destino magnífico. Hace poco descubrí su lado más romántico, perfecto para lunamieleros y enamorados de la vida que quieran celebrar con su mejor mitad o simplemente, seres más allegados. Lo que exploré te resultará una guía perfecta para tu próxima visita a Chicago.

La diferencia está en cuidar cada detalle y The Peninsula Chicago lo sabe.

Primero lo primero: hospedarse en The Peninsula

He viajado a lugares que jamás imaginé. Eso sí, todos estaban en mi lista de deseos -ya saben, aquello de decretar funciona- y mi trabajo me ha llevado a gozarlos en vivo y en directo. Uno de mis sueños no cumplidos, hasta hace algunas semanas, era sentir la calidez y excelencia hotelera que ofrece The Peninsula.

La dicha de tener este baño para mí por unos días. The Penisula Chicago.

La propiedad que se levanta aquí es encantadora. Su localización, en 108 East Superior Street (at North Michigan Avenue), es uno de sus pros, aunque enlistarlos todos sería imposible. Si deciden darle el sí a The Peninsula Chicago vivirán la experiencia en toda la extensión de la palabra.

La magia y la luz de la ciudad cobija cada espacio. ¿Qué tal este salón para la boda?

Y es que tenemos esa falsa idea que lo importante solamente está afuera, que al hotel se va a dormir y ya. ¡No! Si tu viaje es importante y quieres hacerlo realmente especial, debes cuidar cada detalle. ¡Y más si se trata de la luna de miel!

Una propiedad para disfrutar de principio a fin. The Peninsula Chicago.

Un tip que amo compartir contigo: pregunta por una corner o executive suite. Es amplia, iluminada, con espacios pensados para el verdadero descanso, una cantidad de amenidades que jamás había visto y un baño que es el sueño de todos los mortales. La tecnología aquí está aplicada al máximo -te sentirás como un niño con un juguete nuevo-. Y sí, explora la tablet que hay disponible en tu habitación y siéntete poderoso al accionar ¨el mundo¨ con un click… (ya te acordarás de mí cuando lo hagas).

La oferta gastronómica de este hotel es amplia y también, exquisita. Lo mismo Shanghai Terrace, con una carta que presume lo mejor de las delicias asiáticas, que en Pierrot Gourmet, un café tan coqueto como delicioso. No deben saltarse el Rooftop Lounge Z Bar, amado incluso por locales, con una vista extraordinaria y cocteles de autor que se quedarán como una bella memoria en tu paladar.

Rooftop Lounge Z Bar, una parada obligada cuando empieza la tarde.
Este bar es perfecto para hacer reuniones previas a tu boda.

Chicago desde el agua

Esta ciudad es tan fotogénica que tu celular se llenará con increíbles rascacielos y azules infinitos. Y como cada lugar es fruto de la historia vivida, es importante recordar que Chicago fue arrasada por un incendio en 1871. Lo que en su momento fue muy lamentable, dio la oportunidad de rehacer sus entrañas y fue justamente aquí donde vieron la luz los primeros edificios de gran altura. Hoy son un banquete a la vista y parte fundamental de su identidad.

Para disfrutar de la arquitectura y además, dar un paseo romántico, lo mejor es tomar una embarcación y dejarse seducir. El nuestro fue a bordo del First Lady Cruises cuyo guía es un experto en el tema. Aprenderás, por ejemplo, que Chicago es una de las ciudades con más puentes que se abren en el mundo (y le agregaría también las puertas giratorias).

Hay un punto específico del paseo que, por su vista, resulta ideal para entregar el anillo (justo el de la foto de la portada). Dile a alguien de la tripulación que te avise cuándo y no pierdas la oportunidad.

¡Bienvenido a las alturas!

En Chicago hay muchos atractivos y así como disfrutarlos desde el agua es un básico, hacerlo desde las alturas, también. Vistas imponentes, oportunidades únicas para fotos memorables y además, para propuestas que cambiarán tu vida. ¿Dónde hacerlo? Te recomiendo que visites Willis Tower. Desde el piso 103 pocas cosas pueden quedar fuera de tu vista y te sentirás como en las nubes. En el skydeck encontrarás The Ledge -una especie de cubo totalmente de cristal que sobresale de la edificación a 412 metros-. No temas: verás que logras las imágenes más divertidas e intrépidas de tu carrusel.

Atrévete y ¨flota¨ sobre la ciudad, en Willis Tower.

Otro imperdible es subir al 360 Chicago Observation Deck. Todo lo demás parecerá pequeño, como si tuvieras la ciudad entera a tus pies. En el bar hay tragos coquetos que invitan a brindar por el amor. Por cierto, se levanta muy cerca del Hotel Peninsula, a pocas cuadras, así que resulta el plan perfecto para terminar el día.

Chicago a tus pies, en la cima del 360 Observation Deck.

¡Buen provecho!

La gastronomía de Chicago me dejó un delicioso sabor de boca. Y es que en los viajes también es importante comer sabroso, pausado y con una buena copa de vino en la mano. ¿A qué decirle que sí en este rubro? Toma nota:

Burger Bar Chicago. No, no es un sitio más para probar la comida americana. Es EL lugar para comer delicioso. Además de hamburguesas exquisitas, hay muchas cosas que podría recomendarte. Eso sí, ve dispuesta a sorprenderte. Los chefs de este lugar también hacen banquetes para bodas y eventos privados, ya sea en el restaurante o fuera de él. Les confieso que nos prepararon un festín diverso que incluía, incluso, cochinita pibil… ¡Se lucieron!

Burger Bar es un sí definitivo.
El prestigio de los chefs de Burger Bar los ha llevado a servir
en grandes eventos, incluso, en la Casa Blanca.

Theater On The Lake. Este lugar tiene mucha historia y una vista franca al agua. Aunque su fuerte son los eventos, cuenta con un gran restaurante dispuesto a deleitarte en cualquier momento. Papas, carnes, quesos, sopas y postres que se colaron ya entre mis favoritos. El servicio es bueno y rápido. Vale la pena, sin lugar a dudas.

En Theater on the Lake la comida es exquisita, además, son expertos en grandes celebraciones. Su vista al lago es un plus inmejorable.

Gibsons Italia. Pónganse el mejor outfit y reserven una mesa para dos aquí. Fino, delicioso, memorable. La vista desde su terraza es una de las mejores de la ciudad. Su selección de vinos amplísima y el servicio, impecable. Además de los cortes, que son su sello distintivo, pidan pastas y ensaladas para compartir. Por ningún motivo se salten el postre.

Los mejores cortes con el encanto italiano.
En su terraza. que presume esta vista, se pueden hacer también cocteles privados.

The Gage. Este emblemático espacio está considerado como uno de los 100 mejores restaurantes del continente y la verdad, razones le sobran. Es romántico, acogedor, excelente. Se ilumina a la luz de la velas y se levanta justo enfrente del Millennium Park sobre Michigan Avenue. Así que después de caminar y tomarse la foto en el famoso The Bean (Cloud Gate), ya saben dónde parar y deleitarse con un menú exquisito. Por cierto, la sopa de cebolla es un 10 perfecto.

Un banquete digno de recordar.

Las pizzas estilo Chicago son tan, pero tan famosas, que las venden congeladas para que las vueles a casa. Sí, yo lo hice y mi esposo me lo agradeció. ¿Mi error? Compré solamente una… Pregunta por las neveritas portátiles, que conservan su frío. Este manjar está muy bien servido. Hay un universo de quesos y carnes en su interior, así que empieza por una para compartir. Fuimos a Lou Malnati´s. Ahí entendí por qué su Deep Dish es tan famosa desde 1971.

Un imperdible en la gastronomía de Chicago.

Esta ciudad se camina -y es que resulta la mejor manera de explorar un destino-. Aunque la conectividad que ofrece su legendario transporte es eficiente, a pie se saborea mejor cada uno de sus rincones. Por eso es importante que sepas que se vale, también, comer algo rápido para seguir con el paseo. Como ejemplos de grab & go destacan las deliciosas Stan´s Donuts & Coffee -olviden la dieta por un instante porque sí, vale mucho la pena-. A unas puertas está el Nutella Cafe Chicago, al que tienes que ir con paciencia porque las colas son infinitas. Y si amas el café, pasa al Starbucks Reserve Roastery, uno de los pocos que hay en el mundo.

De la risa al relax, pasando por la aventura. ¡Chicago todo lo tiene!

La escena cultural de la ciudad de los vientos es asombrosa. Su contribución a diferentes géneros artísticos le ha ganado buena fama a nivel mundial. Checa la cartelera y saca tickets para el teatro, por ejemplo. Yo quedé encantada con Chicago Magic Lounge, un espacio que nació como una iniciativa personal de su fundador, en un foro pequeño y hoy resulta un escenario especialmente construido para disfrutar de grandes actos. Es, también, un speakeasy cuyo wow factor no revelaré…

¿Son intrépidos? Vayan a recorrer la ciudad sobre dos ruedas y dediquen una mañana al Absolutely Chicago Segway Tours. Es divertido, seguro y llegarán a ciertos spots que difícilmente descubrirían en otro tipo de vehículos y sin la guía de los expertos.

Y no hay viaje romántico sin un buen rato de relajación. El spa del Peninsula es un sí rotundo y además, conocimos AIRE Ancient Baths Chicago. Se trata de un tesoro de bienestar que resulta por sí mismo un plan muy romántico. Aquí el tiempo parece detenerse, hay que hablar con voz baja y olvidarse de los apegos -incluyendo el celular-.

Todo vale la pena, desde la edificación que lo resguarda que es una fábrica restaurada de 1902 hasta los servicios que ofrece. Se trata del espacio húmero más completo y relajante que he disfrutado en mi vida. Sigue las indicaciones y deja que el mundo gire a placer mientras ustedes se desconectan para conectar. Pregunten por el baño en vino y los masajes para dos.

En resumen, Chicago se queda contigo como un susurro dulce después de un beso: elegante, vibrante y siempre lista para sorprender. Para los lunamieleros, esta ciudad no es solo un destino, es una invitación a celebrar el amor con estilo, sabores que enamoran y rincones que convierten cada paseo en un recuerdo digno de atesorar. Si buscan un viaje que combine romance moderno, cultura exquisita y momentos que laten fuerte, Chicago es ese “sí” que nunca falla.

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